Aproximadamente el 25% de las mujeres estadounidenses en edad reproductiva fuman tabaco, y muchas continúan fumando durante y después del embarazo a pesar de los daños potenciales conocidos para su propia salud y para la salud de sus hijos. Estas amenazas para la salud se mantienen después del nacimiento del niño ya que el bebé queda expuesto a la nicotina y otras sustancias tóxicas tanto en el aire como en la leche materna.

A pesar de que la cantidad de nicotina transferidos a la leche materna es más del doble que la cantidad transferida a través de la placenta durante el embarazo, existen fuertes indicios de que la misma leche materna proporciona protección: la incidencia de enfermedades respiratorias entre los niños que fueron amamantados por madres que fumaron fue menor en comparación con los bebés que fueron alimentados con fórmula. Como pareciera que los beneficios de la lactancia materna superan los riesgos de exposición a la nicotina, la nicotina ya no aparece como una droga que está contraindicado durante la lactancia.

Las mujeres son fuertemente alentadas a amamantar, pero las que fuman son más propensas a tener una menor producción de leche, y aquellas que sí amamantan tienden a destetar a sus bebés antes que las mujeres que no fuman. Estudios indican que fumar más de 10 cigarrillos por día disminuye la producción de leche y altera la composición de la leche. Por otra parte, las madres que fuman son más propensas a pensar que su producción de leche es inadecuada y se sienten menos motivadas a amamantar. Por último, los bebés amamantados cuyas madres fuman más de 5 cigarrillos diarios presentan conductas (por ejemplo, cólicos y lloriqueos) que pueden promover el destete precoz.

Además, debido a que fumar está asociado con trastornos del sueño en adolescentes y adultos, investigadores comenzaron a fijarse en los patrones de sueño de los bebés amamantados por madres que fuman. Encontraron que los bebés de madres que fuman poco antes de la lactancia tienen tiempos más cortos de sueño y se altera la arquitectura del sueño.

Aunque todavía hay poca evidencia para sugerir que las madres fumadoras tienen efectos adversos significativos sobre sus hijos, la falta de pruebas puede ser debido a la insuficiencia de investigación. Se requieren más investigaciones para abordar los efectos de fumar y la lactancia materna no sólo en la fase aguda, sino también en el largo plazo, analizando las posibles alteraciones del desarrollo y del comportamiento asociados con la exposición a la nicotina. Además, existe una clara necesidad de tratamientos eficaces para dejar de fumar de las mujeres que amamantan y también la conciencia sobre las consecuencias de fumar.

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Madre de dos hijos, llena de consejos útiles para la belleza y para el cuidado de la salud.

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